Se me acabó el cuaderno que me regalo Rafa. ¡Era precioso! ¡Rafa, no! Rafa fue un pedazo de cabrón que después una relación de siete meses me dijo que volvía con su mujer. Ni siquiera sabía que estaba casado. Lo que era precioso era el cuaderno. Uno de esos que le vi en un documental a Hemingway, con su gomita para cerrarlo y su olor a papel nuevo, supongo que el del escritor olería a humo de puros y a alcohol. El mio no, el mío era rojo y durante mucho tiempo lo llevé en el bolso para apuntar la lista de la compra, el precio de una chaqueta o unos zapatos, el nombre del maestro de la niña o sus amigos del colegio. Pero un día un "pajarito" se empeñó en que lo usara para algo más. Que fuese apuntando lo que veía, lo que quería, que fuese recordando como se escribía, de pequeña me encantaba, y empezase a manchar el moleskine con algo más que la compra del día. Por su puesto mandé lo mandé a tomar viento fresco pero como es de esos amigos que una tiene pocos y además insiste, comencé a hacerlo. Me di cuenta que el autobús era un lugar ideal para escribir, sobre todo la hora de entrada al trabajo cuando las personas no se fijan en nada, solo en su propia soledad hacia el trabajo, sus caras apuntando al suelo de el bus me daban ánimos para reescribirle sus vidas en mi cuaderno, para hacerlas más penosas, más alegres, más interesantes, para hacer la mía, algo más llevadera inventándome la de los demás.
Hace cuatro días acabé mi moleskine rojo. Los últimos días no quería seguir escribiendo en él, retrasaba la hora de que se acabase. No quería que las vidas de los demás, la mía, terminasen alguna vez en aquellas hojas. No quería cerrar el cuaderno y arrinconarlo. Era algo que había entrado en mi vida y no quería que saliese pero mi pequeña me ha regalado uno. Es un cuaderno lindísimo, una tortuga en una esquina y he empezado a escribir otra vez en el autobús, en la natación mientras la espero, en el trabajo... pero hoy me he dado cuenta que quiero más. Así que esta vez voy a hacer partícipe a la gente de mi moleskine nuevo. Ese que se deja en blogger y es para todos. Esta vez mi moleskine no solo lo leeré yo.