domingo, 3 de agosto de 2014

XII

Mira no me toques el coño. Ni desgraciadita ni hostias. Es solo que tengo muy mala suerte. Primero el capullo de Fernando. Que me deja con una niña, una piso alquilado que no puedo pagar, con lo bien que estaba en el mío y se larga con la frutera de la esquina. Claro que con las tetas que tenía la hija de la gran puta también me hubiese ido yo. Hasta le hubiese dejado a la niña aunque no fuese suya. Luego mis padres. Toda la puta vida quitándome de enmedio. Que si, que les habré dado más disgustos que nadie de toda la familia pero... ¡Joder! Que nunca les he pedido nada. ¿Me he casado? ¿Les he pedido alguna vez que cuiden al niño? ¿Acaso los llamé cuando estaba medio muerta en el hospital de Madrid? ¡No, joder! ¡No! Eso si, ahora que estoy cerca me conozco todos los médicos, los dentistas, medicinas y dietas que llevan. ¡Por que no carburan, Paco! ¡Que no carburan! Que cada vez están peor de la cabeza. Eso si, mi hermana y mis hermanos están de puta madre. Toda la vida jodiendo. A ellos y a mi. Y ahora que es cuando más falta hacen que estén se pierden. Que si el piso de la playa. Que si tengo que llevar a los niños a las clases. ¿A los niños? ¿A los niños los vas a llevar que tienen los huevos negros? ¡Que se vayan solo, joder! 
Y encima este puto verano que parece que no acaba nunca. Que no se que hacer Paco. Que no se que hacer. Que estoy muy quemada. Pero como me vuelvas a llamar María de la O se me quitan los nublados y se me clarea el entendimiento con una hostia que te meto. Así que déjate de tonterías que para eso te he llamado y fóllame como cuando me querías. 
María de la O. Por Nuria Rubio. De SecretOlivo

martes, 3 de junio de 2014

XI

Entro en el trabajo como si no lo hubiese hecho nunca. No me resulta familiar. Tanto tiempo pasado entre estas paredes y me son ajenas completamente. Ni una cara amiga, ni un rincón donde cobijarme. Nada que indique es mi segunda casa, el lugar donde paso gran parte de mi tiempo. Me siento extraña mientras me saludan sonrientes gentes que veo todos los días y ahora noto como desconocidos. 
Solo cuando me siento en mi puesto, y el ordenador me pide contraseñas y claves que voy introduciendo mecánicamente es cuando me doy cuenta que este si es mi sitio. No el que me gustaría, no donde quiero estar pero si que pertenezco a él. 
Hoy me siento extraña. Distinta. Y quizá me estoy acostumbrando a una rutina, a una vida que no es la que quería. Hoy no me queda otra que aguantar pero... no se si por mucho tiempo. 

domingo, 30 de marzo de 2014

X

Se levanta de la cama. Aún lleva el sudor y el semen en el cuerpo. Lo veo dirigirse al baño. Suena el agua de la ducha. Yo me acurruco entre las sábanas. Allí sigue estando él, su olor, su vida entre mis piernas. Su cariño parece que hace tiempo que no pasa del salón. 
Cuando deja de caer el agua aparece en menos de un minuto. No se como consigue arreglarse y estar impresionantemente guapo en tan poco tiempo. Serán los treinta años. Los míos ya casi no los recuerdo. 
Vuelve a la habitación con café y con prisas. Le pido que se vaya pronto. Que no espere por mi. Que quiero quedarme en cama un rato mas. Un rato en el que él sigue estando a mi lado, en mi vida, un rato mas antes de levantarme notar su ausencia y jurarme, otra vez, que nunca más volverá a entrar en esta casa. 

domingo, 5 de enero de 2014

IX

Queridos RRMM:
¿Queréis escuchar la verdad? Me tenéis hasta el mismísimo coño. ¡Con todas las letras! Da igual que se os pida, vosotros ni caso. Da igual que una se curre el resto de regalos, que compre como si no hubiese un mañana, que envuelva todo tipo de artilugios imposibles, que se dedique a personalizara cada uno de los regalos que entrega en vuestro nombre. Cuando llega mi turno... ¡Me jodéis bien jodida!