He encontrado una arruga. Esta me ha dolido mas que todas las mías juntas. Es de mi hija. Quiero pensar que de risa. De esas arrugas que te produce el reír tanto. Quiero pensar en aquellas arrugas de felicidad que intentaba encontrarme en la cara cuando tenía su edad. Y eso es lo que le he dicho. Se ha ido tan contenta con esa mentira como me fui yo cuando me la contó mi madre. Ni siquiera le ha dado tiempo a ver mi cara, la que yo tampoco vi en mi madre.
Quizá... ¡Que coño quizá, estoy segura! Cada día empiezo a notar los años. A veces he estado con tíos mas jóvenes. Tíos que me han enviado casi a la adolescencia pero también a otra maternidad que no quería. Me gustan los hombres de mi edad. Que sepan sacar lo mejor de mi, aunque a veces también se han llevado lo peor. Aún no he asentado tanto la cabeza como para andar con alguien mucho mas mayor. No quiero padres, aunque nunca he hecho ascos a regalos, y mimos. Ahora mismo solo quiero paz. Paz, tranquilidad y quitarme varios años que me han caído con esa arruga. Esa que ni siquiera es mía.