jueves, 13 de octubre de 2016

XVII

He encontrado una arruga. Esta me ha dolido mas que todas las mías juntas. Es de mi hija. Quiero pensar que de risa. De esas arrugas que te produce el reír tanto. Quiero pensar en aquellas arrugas de felicidad que intentaba encontrarme en la cara cuando tenía su edad. Y eso es lo que le he dicho. Se ha ido tan contenta con esa mentira como me fui yo cuando me la contó mi madre. Ni siquiera le ha dado tiempo a ver mi cara, la que yo tampoco vi en mi madre. 
Quizá... ¡Que coño quizá, estoy segura! Cada día empiezo a notar los años. A veces he estado con tíos mas jóvenes. Tíos que me han enviado casi a la adolescencia pero también a otra maternidad que no quería. Me gustan los hombres de mi edad. Que sepan sacar lo mejor de mi, aunque a veces también se han llevado lo peor. Aún no he asentado tanto la cabeza como para andar con alguien mucho mas mayor. No quiero padres, aunque nunca he hecho ascos a regalos, y mimos. Ahora mismo solo quiero paz. Paz, tranquilidad y quitarme varios años que me han caído con esa arruga. Esa que ni siquiera es mía. 

domingo, 26 de junio de 2016

XVI

Hay polvos de despedida que deberían durar toda la vida. No porque no tengamos intención de decir adiós a la persona con la que lo echemos, si no porque es una de las sensaciones mas placenteras. Algo así como un dulce amargo. Una sensación compleja que te alimenta tanto como las lembas de los elfos. 
Hay polvos de despedida que son tan deseados como temidos. Y hoy, esta madrugada, he tenido uno de esos polvos. Aún conservo los sentimientos en la piel, Y va siendo hora de entrar en la ducha, de recuperar otras sensaciones, de encontrar sentimientos de antaño, de olvidar estos tan recientes. 
Hay polvos de despedida que no se van con una simple ducha. Da igual que uses gel, champú y acondicionador. A veces... muchas veces... casi siempre... ¡Tardan tanto en irse! 

domingo, 10 de abril de 2016

XV

Da gusto desperezarse en la cama. Despertar con el olor de sexo de alguien que te gusta. Sentir con los dedos de los pies unas bragas que se esconden de la luz entre las sábanas. El sudor de otro piel. El aire en la cara y un amanecer con poca luz. Levantarse desnuda hacia la ducha. El agua en el pelo, en el pecho, humedeciendo mi coño y resbalando por mis piernas. 
Da gusto desayunar sin prisas. Entre besos y zumo de naranja. Con las ganas intactas aún. 
Da gusto un domingo con todos los sueños recien cumplidos.

domingo, 24 de enero de 2016

XIV

¡Un año! Un año sin pasar por el blog. ¡Mucho tiempo! Muchas cosas. Mucha gente y pocas ganas. La felicidad no es buena amiga de la inspiración, de los "prontos", mas bien. Y este blog siempre ha sido un poco el cajón desastre, el cuaderno, donde se han ido acumulando frustraciones.
Quizá tiene que ver con la entrada. Pasar de la número XIII ha sido todo un reto. Quizá la XV esté mas cerca, quizá no. Quizá...