Es manía que tiene mi hija de crecer. Esa manía que tiene el reloj de seguir, de no parar un segundo. Esa manía que tiene mi piel de estriarse. Esa manía que tienes de quererme otro día más. Esa manía de buscar hombres donde habitan niños. Esa manía de esconderme bajo las sábanas cuando comienza el día, para no ver que el tiempo sigue avanzando. Para no ver que las cosas cambian.
Para no ver todo aquello que no quiero ver.