jueves, 28 de enero de 2021

XX

A estas alturas de pandemia ya debería una de estar escarmentada. El sexo teléfonico, el virtual, incluso los mail subidos de tono se han llevado mas mal que bien pero hay un límite. Y estoy a punto de traspasarlo. 
En lo que llevo de año, navidades incluidas, no he podido echar un polvo. Por que si hablo de "hacer el amor", como dice mi hija que ha sacado el romanticismo del padre, entonces tengo que quitar todo el calendario anterior e irme a la etapa Pre-Covid. Pero la de Wuhan. Y es que tengo que reconocer que ese cabrón me dejó el corazón temblando jodida en un momento que se presentaría mas que chungo. Si las navidades volvieron a ser divertidas con la vuelta a hoteles nocturnos aquel diciembre del 2019. El claustro al que nos sometieron me dejó pendiente de poder disfrutar de algún que otro escarceo ocasional y, seguramente, uno que hubiese durado algo mas que la primavera. Pero la primavera y el verano del 2020 se han eternizado y el cuerpo pide presencia física. 
El cuerpo, de momento, también me pide que me desahogue de alguna manera. Suponqo que por eso he llegado hoy a mi entrada número XX. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario